Longchamp se establece en la Villa Savoye

Para la colección Invierno 2026, Longchamp se instala en uno de los iconos de la arquitectura moderna. En la Villa Savoye, las líneas, los volúmenes y la luz componen el decorado de un invierno marcado por la creación. 

La Villa Savoye, manifiesto de modernidad

Construida a finales de la década de 1920 por Le Corbusier y Pierre Jeanneret, la Villa Savoye revoluciona los códigos de la vivienda tradicional. Elevada sobre pilotes, abierta por ventanales horizontales alargados y coronada por una azotea, pone en práctica los «cinco puntos de la arquitectura moderna» de Le Corbusier para imaginar un espacio abierto, luminoso y fluido. Desde la rampa central hasta los juegos de perspectivas, la Villa se descubre en movimiento, a lo largo de un «paseo arquitectónico». Una visión que en su momento fue radical y que, desde entonces, se ha convertido en una referencia fundamental de la arquitectura del siglo XX, donde las líneas, el movimiento y la funcionalidad se funden. Esta búsqueda de fluidez y precisión encuentra un eco especial en Longchamp: el gusto por la estructura, el movimiento y una belleza concebida para acompañar la vida. 

Un escenario para Invierno 2026

Esta temporada, la mujer Longchamp regresa a París y lo convierte en su escenario de expresión. Inspirada por sus viajes, sus encuentros y sus emociones, compone su propio universo, en la encrucijada de la moda, el diseño, la arquitectura y el arte. La Villa Savoye ofrece un espacio natural para este invierno creativo. Su fluidez arquitectónica responde a las siluetas puras y controladas de la colección; sus líneas gráficas se hacen eco de los generosos volúmenes y las curvas de los complementos; su espíritu modernista dialoga con los contrastes de materiales, los juegos de luz y los destellos de color que impregnan la temporada. Desde la arquitectura de Le Corbusier hasta las referencias a Verner Panton, Charlotte Perriand o Thomas Heatherwick que salpican la colección, el diseño se convierte en una materia prima para la creación. En la Villa Savoye, la moda y la arquitectura comparten un mismo lenguaje: el de las líneas, los gestos y la libertad creativa. Un escenario emblemático para una temporada que invita, más que nunca, a revelar la impronta personal.