LONGCHAMP, UNA MAISON DE ESPÍRITU DURADERO DESDE 1948

A imagen y semejanza de la artesanía francesa, Longchamp se compromete a fabricar artículos que perduren en el tiempo. En eso consiste la misión principal de la Maison: en trabajar para que sus clientes puedan conservar sus artículos durante mucho tiempo, cuidarlos y transmitirlos.


El trabajo de un marroquinero se rige por la búsqueda de la excelencia y la calidad. Respetar los materiales nobles y crear una pieza que dure mucho tiempo y sea reparable es la esencia de la misión de Longchamp.

 

Hoy más que nunca, se presta suma atención a la procedencia de los materiales, a los procesos de fabricación, a los recursos necesarios y, por supuesto, al respeto de las personas que participan en todo este proceso. Así pues, la sencillez, la durabilidad y la reparabilidad constituyen valores intrínsecos de la Maison Longchamp desde su creación en 1948.

 

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